Interview de Bernardo Toro à radio Aligre FM sur 93.1 en modulation de fréquence dans l'émission EL PINGÜINO. Dimanche de 22H à 24H

3.7.06

¿ Por qué en francés ?

Con el exilio ha aparecido en Chile una posibilidad insólita : el que una parte de su propia literatura se desarrolle en otra lengua. Como si entre los múltiples efectos del terror político hubiera que contar ahora la pérdida de la residencia de la lengua: literalidad del exilio. Si la democratización del país ha hecho posible el retorno de los exiliados, hay otros ciudadanos, los desaparecidos, para los cuales la pérdida de residencia es definitiva.
El francés de Contretemps es de este tipo, una lengua de desaparecidos, el sueño de un sueño en el que nos vemos envueltos al apenas comenzar el libro. Escuchamos fragmentos de español, aguzamos el oído, pero cuando las voces se aclaran, nos damos cuenta de que se expresan en francés. El despertar es brutal. Nos recuerda la conmoción de miles de chilenos al descubrir las atrocidades cometidas por la dictadura, en un informe redactado en inglés
[1].
La justicia ha encontrado en Chile numerosos obstáculos. Es lejos del país que Pinochet estuvo a punto de ser sometido a juicio, es lejos de Chile y en francés que el exilio es hoy traducido.
« Es en el silencio que todo empieza. » Esta frase del prólogo traduce toda la distancia que separa al narrador de la generación que describe, la de las víctimas directas de la dictadura. Si para ésta el comienzo fue la experiencia socialista de Allende y el golpe militar que la acabó, para el narrador todo comienza y todo conduce al silencio.
Principio generador y destructor del relato, el silencio fluye de la Historia sin por ello inscribirse en ella. No hay crímenes, ni agresores, ni víctimas. Sólo un trastorno indefinible cuyo único síntoma sería un silencio infinito. Si tal como lo afirma el padre del narrador: « Un trozo de nuestra historia ha sido borrado de las memorias, como los exiliados lo han sido del país. », el retorno al país no permitirá a los exiliados recuperar la palabra. Entre Santiago y Europa, algo quedó rezagado que no se puede contar, que no se quiere escuchar. « No es el valor lo que les falta, dirá el narrador, hablando del silencio de los retornados, sino la distancia, es decir, la capacidad de asumir plenamente su exilio. Ellos ya dieron mucho y hoy están obligados a escoger. El pasado o el futuro, el exilio o la nueva familia. Y ellos han escogido el futuro, único medio de seguir vivos, y la familia, es decir el olvido. »
Si esta novela nos cuenta la historia privada del exilio, ella es sobre todo el lugar en el que éste ocurre. La escena entre el hijo y el padre es sobre este aspecto reveladora. Agónico en su lecho de hospital, el padre se inclina sobre el libro del hijo, mas el sentido de las palabras se le escapa. El libro está escrito en otro idioma. La memoria necesitará desde ahora el desvío de una traducción para ser descifrada. Si este libro marca el fin de un largo silencio, su palabra es también el lugar de una pérdida o, por retomar las palabras del narrador, una manera de ir hasta el fin del exilio.
Pero esta experiencia puede ser también considerada desde la orilla opuesta: la lengua y la literatura francesa. La figura del escritor latino-americano « haciendo sus estudios en París », se complica aquí con un nuevo aspecto. ¿A qué literatura pertenece esta obra? ¿A quién se dirige en primer lugar? Una cosa es segura, el libro es dirigido, y tanto más dirigido que su autor no está seguro de ser escuchado. Es a este lugar que el lector es resueltamente convocado.


[1] Amnesty International. Disappeared prisoners in Chile: dossier on political prisoners held in secret detention camps in Chile. London, 1977